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Mil y una ideas para dar una clase fantástica y maravillosa

 

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Hace un par de días una amiga de las Redes Sociales preguntó si alguien podía darle alguna recomendación para una charla que tenía que dar. Mi respuesta fue ¿Me dejas que conteste con un post? He aquí mi respuesta. Dedicada a ti, amiga, y a todas las personas que, en este curso escolar que comienza mañana, se van a enfrentar en algún momento a una ponencia, conferencia, curso, taller, sesión… como quieran llamarlo. La enseñanza es una actividad apasionante, que como me dijo un alumno “engancha”, que debemos tomárnosla con profesionalidad pero también con pasión e ilusión y entonces estaremos disfrutando y lo más importante, eso se transmite, si tu disfrutas, si transmites entusiasmo, eso se “pega”.

Esta es mi aportación, que podemos y agradecería debatir. Normalmente se dice las 20 ideas a tener en cuenta… no sé cuantas tengo yo… pero estas son las ideas para mí fundamentales a tener en cuenta a la hora de enfrentarte a una clase. Y muchos conocéis como me gusta definirme como una docente fantástica y maravillosa (de broma, no creáis que aún no me lo he creído) así que aquí he planteado un post para una clase fantástica y maravillosa como las que yo doy… jajaja. Vamos allá:

– Sonríe, sonríe, sonríe. Eso te hará sentir mejor y los asistentes se sentirán con mayor predisposición a escucharte y a aprender contigo.

– Si no te han presentado, preséntate tú con un par de frases que tengas preparadas.

– Si crees que te vas a sentir nervioso, puedes utilizar un vídeo como introducción, así los primeros minutos que es cuando más nervioso puedes estar, no tendrás que hablar y los nervios se irán calmando.

– Deja clara el objetivo del curso, taller, sesión …. sin divagar, explica qué pretendes conseguir, responde al para qué vas a tenerlos allí un tiempo de sus vidas oyéndote, qué beneficios van a obtener por ello.

– Intenta conocer antes de diseñar la ponencia, el perfil del alumnado. En mis cursos siempre les digo a mi alumnado la importancia de conocer ésta para así diseñar el discurso, adaptando el lenguaje, los ejemplos, los tiempos… A partir de esto, intentaremos “ponernos en los zapatos” de la persona que va a aprender con nosotros, qué le interesa, qué viene buscando, cómo podemos llegar a ellos, adaptaremos el tono, e incluso la forma de vestir…

– Juega con la emoción. Construye historias que emocionen, que provoquen a hacer cosas, que sean motivadoras.

– Incluye anécdotas personales, ejemplos e intenta que todos ellos sean divertidos. Y si son divertidas, muchísimo mejor. El humor en la formación es un aspecto clave. Pero si no sabes contar chistes, por favor, no los cuentes. El humor va mucho más allá. Yo si tuviera que contar chistes en mis cursos, ya hace tiempo que me estaría dedicando a otra cosa…

– Los primeros minutos son muy importantes. Atrévete y comienza de manera diferente, atractiva, intrigante, divertida… elige la que quieras pero recuerda que los primeros minutos son fundamentales para crear buenas o malas expectativas hacia ti.

– Prepara de antemano un esquema de la presentación y recuerda que toda historia y por tanto, toda presentación, ha de tener un inicio o planteamiento, un nudo (o desarrollo, con resúmenes o recapitulaciones parciales) y un desenlace (o final). Trabaja cada parte.

– Utiliza frases cortas y sé concreto.

– Modula tu voz de manera diferente en función a lo que andes contando. También controla el tono función de las instalaciones y del número de personas que asistan. Piensa que tu voz ha de llegar a la persona que esté más lejos pero que no deje sordo al más cercano.

– Un alumno me dijo una vez que los silencios en la formación eran “momentos de calidad”. Crea esos momentos, deja que tu público tenga tiempo de reflexionar.

– Todo tú comunica y con tus gestos mucho más. Practica tus gestos que a veces te delatan algo que no es lo que andas diciendo. Usa un lenguaje gestual adecuado, cercano, transmite pasión e interés por lo que estés contando.

– Tu cuerpo también comunica… cuida esos movimientos bruscos… tu postura ha de apoyar tu discurso.

– No te ganes el sueldo como un héroe al que nada le detiene. La audiencia necesita alguna que otra pausa. Aprovecha y de vez en cuando cuenta algo divertido, algo que les pueda interesar para hacer ese paréntesis necesario en el aprendizaje.

– Si puedes, acércate a los asistentes, bájate de las alturas y pasea al lado de ellos. Transmitirás más cercanía.

– No quieras que en unas horas sean expertos los asistentes. A veces, menos es más. Unas cuantas ideas claras puede ser mejor que muchas ideas sin aclararlas.

– Lo que tú estás sintiendo no es lo que ellos están viviendo. A veces si te sientes inseguro, a tu mente sólo llegan mensajes negativos que hace que veas de manera muy diferente como estás realizando la ponencia (que en la mayoría de los casos esa visión es mucho más negativa que la realidad).

– Usar vídeos, diapositivas y demás recursos visuales está genial, pero sólo si las usas como una herramienta de apoyo al aprendizaje, no como protagonistas. ¿Son necesarias para explicar lo que sea para lo que quieres usarlas? Si la respuesta es sí… adelante!.

– Como usaremos las diapositivas de apoyo, pues sólo recogerán lo fundamental, el resumen del resumen… una sola idea, con poco texto, y una letra que sea legible por el último de atrás que además está fatal de la vista.

– Además no cobres por ser un “lector de transparencias”. Yo no voy a ninguna ponencia esperando oír la repetición de lo que puedo leer yo misma, o incluso leerlo desde casa tranquila en el sofá. Tampoco leas todo el tiempo de la pantalla. Te pierdes mucha información fundamental que te transmite “tu público”.

– Seguro que algo falla. Prueba antes del gran día todo lo que pueda fallar. Y entonces aunque no falle ese día anterior, tú prepara el Plan B e incluso el Plan C, por si las moscas … ¿Verdad queridos/as ex-alumnos/as…?

– Planifica tu ponencia para un máximo del 80% del tiempo con el que cuentas. El otro 20% déjalo para preguntas, problemas con el proyector… Y si terminas antes porque ni hay preguntas ni problemas… pues todo el mundo se irá feliz a casa unos minutos antes… de lo contrario… nadie está contento si terminar después.

– Haz un buen cierre. Recuerda que es una de las cosas fundamentales que la gente se llevará… si no les gusta como has terminado la sensación con la que se despedirán influirá enormemente en la impresión general.

– Facilita un correo, una cuenta en las redes algo.. para seguir en contacto las personas que estén interesadas en ofrecerte feedback, preguntas…

– Realiza un breve cuestionario con la finalidad de mejorar en la siguiente ponencia.

– Ensaya y ensaya y más ensaya… en esto hay una base fundamental para el éxito. Practica con tu madre, con tu pareja, con tu hijo y con tu mejor amigo/a. Además ellos/as podrán ofrecerte muchas ideas y recomendaciones muy productivas.

 

Y para terminar, no olvides que “ La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón.”

Howard G. Hendricks

¡Buen comienzo del curso!