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Objetivo: Motivar a nuestro alumnado

 

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“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.” Benjamin Franklin.

 

Hoy quiero compartir con vosotros/as mi pequeña aportación a un tema tan importante como es la motivación de nuestro alumnado. Tener en el aula a un alumnado adulto, que en muchos casos, han perdido su trabajo, o vienen después de una dura jornada de trabajo a mejorar sus habilidades y conocimientos, es siempre digno de reconocimiento y valoración. La motivación del alumnado  es algo fundamental, sin motivación el aprendizaje es muy difícil, por lo que trabajar en nuestras aulas la motivación es un objetivo fundamental en nuestro día a día docente.

En mi día a día profesional formando a futuros formadores insisto en utilizar todas las estrategias que tengamos y hoy me gustaría compartir con ustedes algunas estrategias para motivar. Vamos a ellas:

Sonríe, sonríe, sonríe siempre!!!

Confía en tus alumnos/as y demuéstraselos.

Utiliza tu voz para motivar.

– No estés toda la clase hablando… deja hablar también a tus alumnos/as, también pueden enseñarnos muchas cosas.

Demuéstrales que estás aprendiendo de ellos y con ellos. Que se sientan importantes, porque ellos tienen mucho que enseñar.

Utiliza preguntas abiertas para crear el debate y ofrecer la oportunidad a tus alumnos para que participen y aporten… es muy motivante para ellos/as…

– Ante una pregunta, deja tiempo para que ellos puedan encontrar la respuesta.

– Crea un buen ambiente propicio al diálogo. Genera grupo y desarrolla la confianza y el sentimiento de pertenencia al grupo. Para ello los debates, las dinámicas de grupo, los momentos de trabajo colaborativo y distensión son fundamentales.

Valora todas y cada una de las aportaciones de tu alumnado. Todas tienen algo positivo…

Fomenta el trabajo colaborativo por encima del competitivo.

Crea debates.

– Usa diferentes recursos didácticos. Si no llegas al alumnado con unos, lo conseguirás con otros…

– Ten altas expectativas de tus alumnos/as… seguro has oído hablar de “la profecía autocumplida”, prueba verás como si esperas más de alguien consigues siempre mucho más.

– Diseña secuencias didácticas con actividades variadas, participativas… No todos aprendemos igual. Lo que para unos funciona para otros no.

Prohibido ridiculizar.

Sé humilde. Si te la das de “el más” te exegirán siempre que lo seas y eso es pesado y nada motivante.

– Fuera del aula también se puede aprender. Sal fuera, aprovecha los recursos que hay más allá de las aulas.

Mira a la cara a todos/as, ten siempre eso presente. Si no los miras, no transmites que crees en ellos, ni seguridad en ti mismo..

Escucha activamente lo que dicen, refuerza sus comentarios positivos, rectifica y mejora los que no están tan bien, intenta ir más allá de lo que están diciendo… qué quieren transmitirte.

Plantéales pequeños desafíos. Pero que no sean muy grandes porque si creen que no los pueden conseguir pueden desmotivarse.

Transmite pasión por enseñar, pasión por el tema que estás enseñando. Si tu no te lo crees, no esperes que ellos/as se lo crean no?

Muéstrales la necesidad de aprender. Asegúrate de que aprecien el valor de lo que les están transmitiendo y que además apliquen a su actividad esto.

Haz lo más simple posible aquello que quieres transmitir.

Repite lo importante. Con una sola vez a veces no basta. Pero si te pasas.. aburres.

– No sólo transmitas información, eso ya viene bien explicado en los libros. Crea situaciones, momentos, y muchas muchas sensaciones.

Ellos pueden y deben enseñarnos cosas. Provócalas.

– Antes de diseñar el contenido de tu clase, piensa en ellos, empatiza, ponte en su lugar, qué es lo que querían saber, cómo, cuanto… y si esto les va a servir o no para su futuro trabajo. Cuando lo tengas todo esto claro es cuando has de empezar a diseñar el contenido de la clase.

Una imagen vale más que mil palabras. Lo sabes verdad? Y lo aplicas en tus clases?
Sé realista.

– Mucha, mucha pero que mucha paciencia, siempre la necesitas pero ellos/as la valorarán y funciona.

– En el aula, la diversión es una buena herramienta. ¿Forma parte de tu metodología?
Deja claro al comenzar cada módulo, curso, actividad… el/los objetivo/s. ¿Y esto para qué os va servir?

Hazte un “contador de historias”, para motivar la reflexión, para acercar la realidad a nuestro alumnado. Historias que logren la atención, que los motiva. Cuenta cuentos, parábolas, historias, experiencias..

No castigaremos el error, se puede fallar aquí… errar es de humanos.

Reconoce el trabajo bien hecho, el trabajo que no está tan bien hecho pero está trabajado, reconoce a aquellos que lo intentan, a los que ponen ganas, al que está mejorando, al que puede mejorar. Pero ojo, reconoce siempre inmediatamente después de la acción, no lo dejes para otro día.

Normas pocos y claras. No te saques del bolsillo una norma cada vez que te plazca o que tengas un mal momento o una idea brillante.

Los mensajes siempre en positivo. Pasa ya de los “No” “Nunca” etc.

Partiremos de los conocimientos previos de nuestro alumnado.

Demuéstrales que estás aprendiendo de ellos y con ellos. Que se sientan importantes, porque ellos tienen mucho que enseñar.

Seguro que tú también tienes muchas estrategias para motivar. Así que estoy deseando que las compartas con nosotros/as. Vamos!!